FUNDACION CARIDAD

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¿Cómo se siente el hambre?

Actualizado el 17 de Septiembre de 2007


Por Walter Javier Velásquez
                                                                                                                                 
27 de agosto de 2007

Esta historia comenzó hace un mes en Roldanillo. Visité a una familia muy pobre donde se sentía la presencia de ese monstruo terrible llamado hambre. Digo que es un monstruo porque devora a las personas desde adentro por medio de los jugos gástricos que consumen las paredes del estómago. Encontré que la alimentación normal de esta familia era un plato de “caldo” al medio día. Dicho plato consistía en un líquido semi-oscuro en el cual –al parecer- en algún momento navegaron papas y yucas.

La cabeza de esta familia tiene que responder por cuatro hijos (dos varones y dos niñas). Ella trabaja duro en el campo para recibir un salario miserable que no alcanza para dar el alimento, la ropa y educación que sus niños necesitan. Es una mujer trabajadora pero carente de formación. Por su trabajo precisa dejar solos a sus hijos durante todo el día.


La vivienda es un lugar humilde y multifuncional. En el mismo cuarto está la sala de televisión, el dormitorio y el comedor. Los olores que penetran por las grietas de las paredes no pueden ser peores. Cerca de allí queda el matadero municipal, desde el cual vierten la sangre y las vísceras de los animales sacrificados en el riachuelo que pasa a pocos metros de la casa.


Esta familia fue adoptada por la fundación CARIDAD hace apenas unas semanas. Una niña manifestó que desde ese entonces habían dejado de sufrir hambre. Para ellas el arroz es un manjar poco común del cual han estado disfrutando en los últimos días. Su tiempo libre lo empleamos en deportes y eventos recreativos. Estamos pensando en un programa de capacitaciones artísticas para los próximos días.


Esta familia ha sido vegetariana por tradición. Sin embargo, su vegetarianismo no depende de una dieta oriental, sino de la imposibilidad de comprar carne. Su porción diaria de “caldo” era proporcionada por una vecina quien les vendía el “almuerzo” por un precio aproximado de $1.200 pesos colombianos.


La menor de las niñas me contó que desde que las estamos visitando no han tenido que volver a usar la “milanta”. Este es un medicamento anti-ácido usado para contrarrestar los efectos de la gastritis. Todos en la familia sufren de esta enfermedad la cual se genera, entre otras cosas, por el hambre. Cada vez que llegaba la hora de comer y no había comida, corrían a tomar una buena cucharada de “milanta”, con el fin de evitar los estragos que los ácidos gástricos causan en las paredes estomacales.


Parece que aunque uno pase hambre, el cuerpo humano tarda en asimilar la situación. Los estómagos de las personas son muy optimistas, sin importar el hecho de que haya o no alimento, genera cantidades suficientes de ácido clorhídrico y pepsina como para procesar un almuerzo. Cuando no encuentra nada que comer se conforma con las paredes del estomago, en un acto desesperado de autofagia.


Hoy las niñas empiezan a estudiar. Con la ayuda de CARIDAD se compró los uniformes y libros que necesitaban para este fin. Afortunadamente en las escuelas de Colombia existe un plan para suministrar desayunos a los estudiantes. Esperamos que una educación adecuada les proporcione las herramientas que necesitan para emprender su propio vuelo. Mientras tanto, nosotros seguiremos brindándoles amor y alimento, mientras aprenden a volar.


Casos como este los hay por miles en nuestra región. Las niñas y niños que crecen en medio de la pobreza, generalmente son presas fáciles de los traficantes sexuales quienes se aprovechan del hambre para comprar la santidad de sus cuerpos –y de sus almas-. En ese ambiente están abiertas las puertas a las drogas y el alcohol, las cuales conducen generalmente a un final terrible. Por cada niño o niña que ayudemos estaremos previniendo un final sombrío para un hijo de Dios.

Creo que vale la pena hacer el esfuerzo y permitir que el Cristo salve a un alma a través nuestro. Si hay misericordia en nuestros corazones comprenderemos mejor el drama que vive gran parte de nuestra humanidad. Pidamos a la Madre María –a través de los rosarios- que nos libere del egoísmo y sensibilice nuestros corazones para comprender mejor lo que sucede en el mundo. Pidámosle que nos ayude a Ser más, por medio de la CARIDAD.

 


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